APU Repudia la Violencia09/06/2014 

Compañeras y compañeros:

En el transcurso de la semana pasada se sucedieron dos hechos políticos relevantes que involucró como protagonistas a grupos estudiantiles de la Facultad de Humanidades y a las gestiones del Rectorado y de la mencionada Unidad Académica.

El primero, en el marco de reclamos por condiciones edilicias y en virtud del colapso del techo del aulario donde se cursa la carrera de Sociología, que derivó en la toma del Rectorado y que contó con la adhesión de APU (la que está colgada en nuestro sitio web).

El segundo hecho sucedió, simultáneamente con el anterior, en las instalaciones de la Facultad de Humanidades, mientras comenzaba a sesionar el Consejo Académico, y que derivó en roces físicos y en la rotura de un vidrio y en lastimaduras. En el mismo estuvo involucrado el Secretario de ese cuerpo, Ab. Germán Takla, quien, además de ocupar ese cargo político, también se desempeña en otro cargo de Trabajador Universitario en la misma Facultad. Sin dejar de entender que ambos roles, aunque muy diferentes, son cumplidos por la misma persona es que nos comunicamos con Germán esa misma tarde, por intermedio de nuestra Secretaria Gremial, para interiorizarnos de su estado de salud y de los acontecimientos acaecidos.

Al respecto queremos aclarar algunas cuestiones que no han sido correctamente expuestas por los pasillos de la Universidad, producto de algunas “interpretaciones” muy traídas de los pelos:

- APU rechazó, rechaza y rechazará la violencia en todos sus tipos como forma de hacer política en la universidad y en cualquier proceso que cuente con las mínimas garantías democráticas.

Prueba de esto es el rechazo a la violencia institucional que se visibiliza en, por ejemplo: la designación de un Rector sin debate y votando en un pino; la también ultradesprolija asamblea de reforma de estatuto, en donde se votó un texto que nunca se dio a conocer previamente e, incluso, posteriormente, hasta que el Rector lanzó su implementación mediante una entrevista en la radio de la Universidad; el pago de votos por su elección, haciendo entrar por la ventana a dos personas en la Facultad de Derecho, lo que derivó en un conflicto de cinco meses; el ataque a nuestro Convenio Colectivo de Trabajo producido desde fin del año pasado y hasta el principio de este; el recorte salarial grosero y sin aviso a las y los trabajadores docentes del Colegio Illia; la cantidad de cargos no cubiertos que subejecutan el presupesto de nuestra planta y nos sobrecarga de trabajo; y mil etcéteras más.

- También rechazamos que las reacciones a estas prácticas autocráticas por parte de funcionarios, e incluso por órganos de cogobierno, sean también de manera violenta. Los Trabajadores Universitarios hemos sido el sector que, tal vez, más ha sufrido este tipo de autoritarismo por no estar, aún, incorporado efectivamente al cogobierno universitario. Y si bien hemos emprendido muchas luchas, nunca permitimos que nuestra metodología opaque lo justo de nuestros reclamos. La premisa en convencer y sumar apoyos para generar cambios irreversibles.

Para finalizar, queremos realzar los criterios más sustanciales para APU:

- la UNMDP está inmersa en una profunda crisis política, que la atraviesa durante largos años ya;

- que la Institución, por intermedio de sus conductores (docentes, estudiantes y graduados), parece no reconocer esta situación e, incluso, se sirve de ella para justificar acciones no consensuadas con el resto de los actores de la Comunidad Universitaria o impulsa reglamentarios procesos disciplinarios que lo único que buscan es sumar una carta de negociación más a su favor, disimulando su distorsionada utilización.

- que, en definitiva, la emergente institucional, más allá de los actos particulares de las personas, es de completa autocracia y, no lo podemos soslayar, es en definitiva avalado por el conjunto del cogobierno universitario de las Unidades Académicas (porque “el Rectorado no vota”).